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sábado, 25 de enero de 2014

La sorpresa y la decepción del año 2013

Finalizo con este tercer especial, tras los top - 10 de lo peor y lo de mejor del año, mi repaso al 2013. 

En este último analizaré brevemente las que para mi han sido la sorpresa y la decepción del año.


LA SORPRESA

Malavita (The Family) - Luc Besson 


Pese a disfrutar como un gorrino todas y cada una de las veces que veo El Quinto Elemento, o reconocer la gran factura y el laborioso trabajo de dirección y guión de León, el profesional...

Confieso que no soy un fan de Luc Besson, es más, considero que es un tipo que tuvo suerte más que un buen realizador.

Sumando que, aunque él se empeñe, la vis cómica de De Niro no es santo de mi devoción...

Esta película lo tenía complicado, aún así, me acerqué a verla sin ningún tipo de pretensiones.

Le ha costado, pero en 2013 al fin Robert De Niro ha conseguido cogerle el punto a la comedia.

Una película de corte ligero, una comedia donde abundan los clichés de familia americana en el extranjero, los tópicos en contra del pueblo francés e incluso todos los chistes sobre mafiosos que se te puedan ocurrir, incluso un homenaje sensacional a la figura tanto de De Niro como de Scorsese.

El guión es muy fresco y ayuda tener a un reparto que cree en el mismo y lo defiende como sí les fuera la vida en ello. 

Una de las mejores comedias de la temporada.


LA DECEPCIÓN

El Hobit: La Desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug) - Peter Jackson

Un titulo más acertado hubiera sido El Hobbit: La Desolación de la audiencia.

No entraré en demasiado detalles porque ya le hice una extensa critica, que podéis leer aquí.

Una cinta con una carencia de ritmo alarmante y un exceso de tramas que no llegan a importarnos.

Personajes desdibujados y un metraje alarmantemente largo que se  no adapta el texto de Tolkien para acercarlo al tono de la trilogía cinematografica anterior de una forma muy fallida.

Un capitulo que no funciona como elemento separado. Una film capaz de desesperar a cualquiera.

lunes, 16 de diciembre de 2013

El Hobbit: La Desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug, 2013) - Peter Jackson

Parafraseando a Top Gun "!Maldita sea, Peter Jackson, tú ego extiende cheques que tus películas no pueden pagar!"

La Desolación de Smaug nos da la razón a todos los que pensábamos que adaptar en tres películas de el libro de J.R.R Tolkien era excesivo.

Todas las ventajas que tenía la primera parte, excelente ritmo, tono más juvenil, personajes interesantes... se pierden en una trama secundaria alargada en exceso que llega a cansar al espectador, aportando muy poco, o nada, al conjunto de la historia global.

Lo peor de todo es que este film no funciona como película, a lo sumo, como capitulo 2 de algo. Obviamente es lo que es, pero si comparamos con la saga anterior, Las Dos Torres, sí que funciona como como elemento único pese a estar enmarcada por una entrega anterior y otra posterior.

He de reconocer que el primer tercio de la cinta se me hizo amena, mantenía el ritmo y el tono de su predecesora. Curiosamente la parte más fiel al relato original.

Martin Freeman adquiere el protagonismo que merece en esta parte, y no sólo su personaje lidera la acción si no que él mismo como actor pone sobre sus hombros la película, hasta que el bueno de Jackson nos introduce el sopor y el tedio mediante una historia que él cree más importante que la de el Hobbit.

Una vez los protagonistas se cruzan con los elfos y encuentran a Bardo, interpretado por Luke Evans, el guión se enfanga y se entretiene en contarnos la "triste" historia de ciudad del lago, gobernada por un tirano patán, un Stephen Fry que hace lo que puede, así como la desdichada vida de los habitantes, pobres y amargadas personas que temen las represalias a una rebelión.

Así como el pasado de la familia de Bardo, y un absurdo triángulo amoroso entre Legolas, Tauriel (Evangeline Lily) y Kili.

En mi opinión el problema no es "inventarse" cosas aparte del texto original, a fin de cuentas no es una traslación literal, si no la visión de un director, aparte que literatura y cine son dos medios distintos, y lo mismo no funciona en ambos casos. Pero mostrar cerca de 2 horas a una película de casi 3, con tramas secundarias muy mal escritas, con personajes que no sólo no te importan, si no que no están aportando nada, sí.

Parte de la culpa de que poco a poco vaya resultado cada vez más pesada la cinta es la desaparición de Ian McKellen y Martin Freeman de la acción principal, pasando ambos a un segundo o incluso tercer plano.

Relegando dicho papel a Luke Evans, y a la poco creíble e interesante misión de los Elfos Tauriel y Legolas.

Luke Evans es un actor con 0 carisma, y se comprueba que por mucho que alguien esté interesado en hacer carrera con él, no soporta el protagonismo de una cinta de estas características. En cuanto a Orlando Bloom, más de lo mismo.

Lo que en la trilogia anterior no dejaban de ser chispazos de acción, esta vez, dichas escenas en las que Legolas no deja de hacer mil y una piruetas imposibles, y acabar él sólo con incontables enemigos se hacen pesadas. Ya que están insertadas de forma totalmente gratuita para alargar una historia que no necesitaba ser alargada, aparte de estar dirigidas de aquella manera.

Evengiline Lily molesta menos, pero su personaje no tiene un objetivo claro, y al igual que ambos personajes anteriormente citados, no aporta nada que te haga recordar su paso por la cinta.

Una vez dejado atrás el segundo tercio, pasamos casi a la resurrección del ritmo y de las tramas con la escena entre Bilbo y Smaug.

Desafortunadamente tan sólo es un espejismo. Mientras ambos personajes están solos acudimos a una escena bastante buena puramente, casi a la altura del encontronazo en la primera parte entre Bilbo y Gollum. Pero Jackson, empeñado en no dejar que la cinta acabe, mete unas horripilantes escenas de acción entre los enanos, Bilbo y Smaug que terminan de matar una película que estaba gravemente herida pero parecía que podía salvarse.

Las escenas de acción parecen heredadas de las peores entregas de Piratas del Caribe, pareciendo que los personajes más que avezados guerreros sean burdas imitaciones de Pepe Viyuela.

En resumen se salvan de la quema Martin Freeman, quien levanta el film cuando le deja el guión, Ian McKellen que suple con presencia y buen hacer sus pocos minutos en pantalla, y en definitiva la primera hora y poco del largometraje.

El resto es la confirmación de que siempre fue un error convertir El Hobbit en trilogía. Una pena, puesto que a mi humilde forma de pensar, con la anterior entrega lo hicieron bastante bien.

Me queda el consuelo de que las últimas palabras del film dichas por Bilbo: "¡Dios mío! ¿Pero que hemos hecho?", realmente son las de Peter Jackson al ver tal despropósito de película.

Mi nota totalmente personal: 6/10

domingo, 16 de diciembre de 2012

El Hobbit: Un viaje inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey, 2012) - Peter Jackson

Aquí la tenemos, la vuelta a la Tierra Media. Más de 10 años desde que empezara el viaje allá por el 2001 y un largo descanso desde que acabara la trilogía de "el señor de los anillos" en 2003.

A parte del tiempo, mucho ha pasado, demandas del señor Jackson pidiendo más dinero por las anteriores películas, una carrera no tan constante como él querría, problemas financieros en el estudio que hicieron que Guillermo del Toro tuviera que abandonar el proyecto, ya que no se veía fin a ese túnel, y al final la decisión lógica del retorno del anterior cineasta gore y macabro, Peter Jackson.

Durante estos meses yo he sido un gran detractor del proyecto, primero por miedo, ya que aunque me divirtió King Kong, el visionado de The Lovely Bones fue espantoso, y todo hacía pensar que Jackson había dado un giro demasiado radical a su carrera que no parecía que tuviera vuelta atrás.

Aparte de la decisión de, una vez rodadas las dos partes en las que se iba a dividir el libro, crear una tercera como puente innecesario entre la historia de Bilbo y Frodo.

Ese miedo del que hablaba sobre todo era por que la primera parte fuera demasiado lenta y no captara el espíritu mas aventurero y distendido que si tiene el libro.

Pues bien, mis temores, justificados o no, no se ha cumplido, y reconozco que he disfrutado mucho de esta película.

Es más, incluso diría que es mejor que las anteriores, claro está que, aunque no sea un fan de Tolkien, este libro siempre me gustó más que cualquiera de los anillos.

Pese a que se está adaptando un libro relativamente corto, para ser una cinta de 2 horas y 45 minutos, el ritmo de esta parte es muy bueno, la acción no cesa en ningún momento, y es muy difícil que puedas aburrirte. Como comentaba antes, el tono más ligero, está muy conseguido y hace que la película sea muy divertida sin llegar de ser torpe o infantil, tal como alguno de los trailers pretende demostrar.

Jackson ha demostrado que le tiene el punto cogido a los escritos de Tolkien, trasladando ese mundo de una forma mágica, dotando esta entrega de una continuidad muy necesaria respecto a sus predecesoras, cosa que, pese a que me encante Guillermo del Toro, de haber sido él el director, puede que ese detalle hubiera sido demasiado diferente por su visión tan personal de hacer cine. Aún así, en ciertos orcos o wargos, la mano de este hombre se nota.

Otro de los detalles que hacen de está película un film de aventuras muy notable son los personajes nuevos, sobre todo la incursión de Martin Freeman, que aparte de ser bastante mejor actor que Elijah Wood, tiene la ventaja que Bilbo sea un personaje mucho más dinámico y es más fácil de identificarse con él que con Frodo.

Un punto débil quizá sea que de los 13 enanos solo podamos conocer a un par aparte de Thorin. Brillante la escena en la que descubrimos el porqué de su apodo.

De los actores que vuelven a sus antiguos roles, destacar a Ian Mckellen, no sólo por su gran labor, si no también por que el resto de apariciones estelares no pueden más que considerarse cameos muy necesarios, sobre todo el del gran Sir Crhistopher Lee.

Respecto a la banda sonora, mantiene la base del resto de la saga, pero con un tema principal muy distinto que le hace coger identidad propia pero sin desmarcarse.

Por último, en el apartado técnico, está película pretende revolucionar el cine con sus 48 frames por segundo. En mi caso, me parece algo fallido, puesto que mientras los personajes hablan o caminan, todo perfecto, también ayuda en las panorámicas a que se vea todo con mayor nitidez y fluidez, pero en cuanto hay algo de acción, la imagen parece demasiado acelerada.

Aunque esto es como todo, supongo que cuando el cine dejó de ser mudo, el público se volvería loco, o también el cambio a color, quizá de aquí a unos años este cambio esté instaurado y todo sea mejor.

Mi nota totalmente personal: 8.9/10